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El desarrollo de la Constitución

James Madison declaró: “Al crear un sistema que deseamos logre perdurar por mucho tiempo, no debemos perder de vista los cambios que las distintas épocas traerán consigo”. La Constitución fue planeada para servir a los intereses del pueblo: ricos y pobres, los del norte y los del sur, granjeros, trabajadores y gente de empresa. A lo largo de los años, la Constitución ha sido interpretada de acuerdo a las cambiantes necesidades de los Estados Unidos. Los delegados de la Convención Constitucional creían firmemente en el gobierno de la mayoría, pero deseaban proteger a las minorías contra cualquier injusticia de la mayoría. Para lograr esta meta establecieron una separación y equilibrio entre los poderes del gobierno nacional. Otros objetivos constitucionales básicos eran el respeto a los derechos de los individuos y de los estados, el gobierno por el pueblo, la separación de la Iglesia y el Estado, y la supremacía del gobierno nacional.
 
                                    
Los escudos de los 13 estados (círculos), entrelazados con el gran sello de los Estados Unidos de América (arriba), rodean la efigie de George Washington en este grabado conmemorativo de Amos Doolittle.
 
La Constitución ha sido enmendada 27 veces, con inclusión de la Carta de Derechos. Las enmiendas pueden ser propuestas por dos terceras partes de cada una de las cámaras del Congreso o mediante una convención nacional convocada por el Congreso a solicitud de las legislaturas de dos tercios de los estados. Una enmienda llega a formar parte de la Constitución cuando ha sido ratificada por las asambleas legislativas de tres cuartas partes de los estados o por convenciones realizadas también en tres cuartas partes de los estados. El Congreso decide qué forma de ratificación se debe emplear y de cuánto tiempo dispondrán los estados para considerar cada enmienda. En muchos casos, el Congreso ha elegido un periodo de siete años para dicha consideración.
 
                      
Los delegados a la convención de Filadelfia de 1787 firman la recién redactada Constitución, en este cuadro de Howard Chandler Christie que data de 1940. A estos hombres se los llama a menudo “Los Padres Fundadores”.
 
Los delegados de la Convención Constitucional sabían que no podrían escribir leyes para todas las situaciones posibles. Por esa razón, confirieron al Congreso el derecho de aprobar todas las leyes que sea “necesario y apropiado” para el desempeño de las facultades que la Constitución otorga al Presidente, al Congreso y a los tribunales federales. El Congreso ha aprobado leyes para establecer organizaciones administrativas, como la Administración Federal de Aviación y el Servicio de Correos. El Congreso también ha aprobado leyes para regular el comercio interestatal, con lo cual controla muchos aspectos de la economía del país.
                       
Detalle del plano de 1792 para la ciudad de Washington, D.C., la cual fue proyectada para ser la capital de los Estados Unidos.
 
DECISIONES DE LA CORTE.
Los jueces federales y estatales aplican la Constitución en muchos casos judiciales. La Corte Suprema tiene la autoridad final para interpretar el significado de la Constitución en cualquier caso específico. Dicho tribunal tiene el poder de revisión judicial, es decir, puede declarar que una ley es inconstitucional. Si la Corte Suprema tiene esta facultad, eso se debe en gran parte al veredicto de su presidente John Marshall en el caso de Marbury v. Madison, en 1803. Desde esa época, el tribunal ha dictaminado la inconstitucionalidad de más de 125 leyes federales y cientos de leyes estatales.
 
ACCIONES PRESIDENCIALES. 
Los presidentes fuertes han ejercido su autoridad para ampliar el simple texto del Segundo Artículo de la Constitución hasta convertirlo en una fuente de gran poder presidencial. Entre esos presidentes figuran George Washington, Thomas Jefferson, Andrew Jackson, Abraham Lincoln, Theodore Roosevelt, Woodrow Wilson y Franklin D. Roosevelt. Washington, por ejemplo, hizo del Presidente el personaje principal en los asuntos del exterior. Lincoln ejerció las facultades establecidas en ese artículo para liberar a los esclavos de los estados rebeldes del Sur durante la Guerra Civil (1861-1865).
                      
Retrato de Abraham Lincoln en la Guerra Civil; al fondo se ve la Proclama de la Emancipación de 1863, que otorgó la libertad a los esclavos en algunos estados que, a la sazón, se habían rebelado contra la Unión. La esclavitud fue abolida por fin mediante la 13a Enmienda a la Constitución en 1865.
 
LAS COSTUMBRES han hecho que la Constitución sea flexible y han dado más poderes al gobierno nacional. Por ejemplo, el gabinete del Presidente se desarrolló a partir de un texto del Segundo Artículo en el cual se autoriza al jefe del ejecutivo a “pedir la opinión por escrito del funcionario principal de cada uno de los departamentos del ejecutivo, sobre cualquier asunto relacionado con las obligaciones de sus respectivos cargos”.
                           
Sufragistas en plena marcha por la Pennsylvania Avenue de Washington, D.C., el 3 de marzo de 1913, en una de las múltiples manifestaciones realizadas a lo largo de los años con el fin de conquistar el derecho de voto para la mujer. El Capitolio se recorta al fondo.
 
ACCIONES DE LOS ESTADOS Y LOS PARTIDOS. La Constitución provee un método general para la elección de un Presidente. No hace mención alguna de los partidos políticos. Sin embargo, las leyes estatales y las prácticas de los partidos políticos han modificado el sistema constitucional de votación para crear las emocionantes campañas y elecciones que tienen lugar hoy en día.
La Constitución se ha seguido desarrollando por todos esos métodos en respuesta a las demandas de una sociedad que crece sin cesar. No obstante eso, el espíritu y la letra de la Constitución se han mantenido constantes. Los miembros de cada nueva generación han aplicado esas disposiciones a sus propios problemas en la forma que les ha parecido razonable. El estadista británico William E. Gladstone describió la Constitución como “la obra más maravillosa que haya sido producida alguna vez por el cerebro y la determinación del hombre”. En un mundo de cambios y de lucha, el pueblo estadounidense no tiene posesión más preciada que este gran documento.
 
Fuente e ilustraciones: usinfo.state.gov
 
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